La mayoría de las personas son perfectamente felices viajando es sus coches por la autopista a 120 o 140 kilómetros por hora. Otras necesitan ir a más velocidad y por ello compran coches más potentes con mejores motores y más ligeros. Hay otro grupo de personas que llevan la velocidad a otro extremo y que solo quieren una cosa: conducir el coche más rápido del mundo y conseguir el título de rey de la velocidad mundial. Desde los años noventa, este privilegiado puesto pertenece al coche británico Thrust SSC, el cual se convirtió en el primer coche que consiguió romper la barrera del sonido, cuando el conductor Andy Green puso el coche a una velocidad de 1227 kilómetros por hora.
Sin embargo, un equipo norteamericano está en marcha para cambiar esto. El equipo tiene la meta de entrar en el libro de los records con su coche Águila norteamericana, y romper el límite anterior en manos del británico para así devolver el título a los Estados Unidos. No es una tarea fácil, y además es peligrosa. De todos modos, ¿Qué es exactamente este Águila y como funciona? El Águila es un coche pero solo en el sentido estrictamente académico. Tiene ruedas, un motor, instrumentación y un asiento para el conductor. Aquí es donde la comparación termina.
Está más cerca de la verdad llamar al Águila norteamericana un cohete con ruedas. De hecho, el chasis del coche está basado en el fuselaje de un avión, en concreto el Starfighter. Introducido por la compañía Lockheed en los años cincuenta, el Starfighter fue el primer jet militar que podía alcanzar la velocidad de Mach 2, o lo que es lo mismo, el doble de la velocidad del sonido. En los años sesenta se cambió por aviones más modernos, pero incluso hoy si lo vemos, sabemos que fue diseñado para el propósito de la velocidad.
El equipo del Águila estaba claramente interesado en las cualidades aerodinámicas del Starfighter, por lo que compraron uno de estos modelos por unos 25 mil dólares. Para convertirlo en un coche, taparon las aberturas de las alas (ya habían sido quitadas) y añadieron un sistema de suspensión. El equipo también hizo modificaciones en un potente motor turbojet, el cual es el mismo que venía originalmente con el Starfighter. Esta es la fuente de propulsión del Águila.
Como puedes imaginar, el Águila norteamericana no es un vehículo que alguien puede conducir por la calle. En lugar de eso, pertenece a un grupo de coches conocidos como “land speed racers” que se podría traducir como coches rápidos de tierra. En competiciones oficiales, este tipo de coches se deben adherir a las estrictas reglas y regulaciones de la federación internacional del automóvil (FIA). Hay varias categorías dentro de este tipo de coches, aunque el tipo “sin límites” se refiere específicamente a los coches que reciben su propulsión de un jet o cohete para alcanzar altas velocidades. La propulsión de un jet ocurre cuando el combustible es quemado en presencia de oxígeno de la atmósfera, creando un flujo de gases en expansión despedidos por una abertura. La propulsión de un cochete está basado en principios similares excepto que el oxigeno es transportado junto a combustible.
El Águila funciona con un jet que tiene 52 mil caballos de potencia, por lo que nos podemos imaginar la fuerza de este vehículo a la hora de correr. Los coches de este tipo según la FIA, deben tener otros requerimientos, como por ejemplo el no tener componentes tipo alas para controlar el coche, y deben tener un mínimo de cuatro ruedas. Lo vehículos de tres ruedas no son considerados coche y compiten como motocicletas.
En la siguiente parte del artículo veremos parte por parte el sistema del Águila norteamericana para entender mejor su funcionamiento. Lo puedes ver pulsando aquí.