Si, se puede. Podrías comprimir el aire en casa con un compresor, llenar un tanque o depósito de aire comprimido, y el coche podría funcionar con ello. Podrías usar un motor muy similar a los motores a vapor (usando aire presurizado en lugar vapor presurizado) para convertir el aire comprimido en energía rotatoria.
El problema principal que tendrías, es el tamaño del depósito de gas para conseguir un rendimiento razonable. Necesitarás un montón de aire comprimido para que el coche vaya rápido. Una alternativa sería usar un gas licuado como el nitrógeno líquido. Puedes pensar en el nitrógeno líquido como, como aire que ha sido comprimido tanto como ha sido licuado. El nitrógeno líquido es mucho más denso que el aire comprimido, por lo que puedes almacenar suficiente para que el rendimiento sea aceptable.
Un coche de aire comprimido no genera polución mientras lo estás conduciendo, sin embargo, la planta de energía que fabrica este tipo de productos, tanto aire comprimido como nitrógeno, genera por si mismo contaminación. Las plantas de energía son relativamente limpias y muy eficientes comparados a los motores de coche, por lo que no sería una mala opción. Aun así, es importante hacer una comparativa en cada caso.
Otra cosa que podría ser interesante, es la eficiencia de un motor de nitrógeno líquido. Si quemas gasolina en un motor de coche, solo un 20 por ciento de potencia va a las ruedas. El resto crea calor malgastado. Sería interesante saber como de eficiente es una planta de energía de estas características, como de eficiente es un licuador de nitrógeno, y como de eficiente sería un motor utilizando este combustible. Esto nos daría una idea de si estamos utilizando una tecnología mejor o peor que un motor de gasolina en términos de productividad.