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La creación de los coches de hidrógeno


Los ingenieros han creado lo que se llaman celdas de combustible de hidrógeno, que podemos entender como una especie de pila de hidrógeno. Estas celdas crean electricidad para poner en marcha los coches por medio de una conversión electro química. El hidrógeno como elemento químico en estado puro, es partido en su forma de protón y electrón, proceso el cual genera electricidad. Cuando es mezclado con oxígeno, el bioproducto del proceso es el agua. Al ser incapaz la celda de producir suficiente energía por si mismo para hacer funcionar un coche, las celdas deben estar unidas para crear pilas de celdas agrupadas. Una vez que poner varias de estas pilas juntas, el coche ya puede operar sin problemas.

Sin embargo, sigue existiendo una cosa que solucionar: Almacenar el hidrógeno en el coche. Algunos métodos ya están en uso. El hidrógeno debe ser almacenado en forma de gas altamente presurizado, o en un líquido extremadamente frío, como el hidrógeno criogénico. Esto funciona bien en centros de suministro de combustible, pero no es práctico para llevar el combustible en el coche. El hidrógeno  criogénico líquido requeriría un sistema adicional para mantener el combustible a una temperatura muy baja. Esto también añadiría peso, el cual afectaría la eficiencia de la energía del vehículo.

Los investigadores aun siguen buscando la manera de almacenar y sacar provecho del hidrógeno como fuente de combustible. Parte de la investigación incluye alejar los miedos que tiene el público sobre le combustible líquido. Como se ha visto en el anterior capítulo, la gente sigue viendo peligro en este tipo de combustible.

En muchos casos, el hidrógeno es más seguro que el combustible que utilizamos en nuestros coches. Los combustibles basados en el carbono tienden a expandirse como líquido – alguna vez se te habrá vertido algo de gasolina o diesel al echar combustible en el coche. Cuando se quema, los combustibles convencionales producen cenizas calientes, creando un fuerte calor. Este no es el caso del hidrógeno. En su forma más pura, el hidrógeno no quema carbón y no produce cenizas, y además irradia muy poco calor. Además de esto, cuando hay fugas de hidrógeno, asciende rápidamente a la atmósfera, por lo que tiene menos tiempo para quemarse.

motor hidrogeno motor hidrogeno

Entonces, ¿qué paso con el Hindenburg? Aunque el hidrógeno de a bordo del Hindenburg ciertamente se quemó con una fuerza increíble, no fue el hidrógeno el que creo el desastre – fue el polvo de aluminio. Para reflejar la luz del sol, todo el exterior del Hindenburg fue cubierto con este polvo, que es una forma equivalente del combustible de un cohete. El fabricante de algodón que hizo la piel del artefacto, empapó dicha piel con acetato inflamable para que no traspasara el agua.

Algunos expertos dicen que las llamas en al Hindenburg se elevaban hacia arriba en lugar de afuera por todos lados, porque los elementos eran muy ligeros. Esto dejó a los pasajeros en la cabina de la parte inferior,  fuera del alcance de las llamas. 35 de los 36 fallecidos fue resultado de que los pasajeros se tiraran de la nave; todos los que se quedaron dentro de la nave sobrevivieron.

Uno de los desafíos para el almacenamiento de hidrógeno en los vehículos, es la manera de crear tanques para guardar el hidrógeno, y que realmente les resulte fiable a las nuevas generaciones. En otras palabras, ¿Qué sería el mejor tanque de almacenamiento para prevenir que el hidrógeno no estalle en el coche? Los tanques de acero son una posibilidad. Son lo suficientemente fuertes para servir de transporte seguro para el gas de hidrógeno en los automóviles.

Si ocurre un accidente, un tanque de acero probablemente será capaz de aguantar muchos de los golpes son sufrir fisuras o aberturas. Sin embargo, uno de los problemas del acero, es que el hidrógeno es muy ligero, y por tanto menos denso que la gasolina. Cualquier tanque que contenga hidrógeno líquido presurizado, deberá ser mucho mayor que el tanque convencional en tu coche. Un tanque de acero sería algo pesado y reduciría la eficiencia.

Los materiales compuestos parecen ofrecer algo más prometedor que los tanques de acero. Los tanques de polietileno son ligeros, se pueden amoldar para que encajen en el coche, y están diseñados para absorber el impacto de un golpe, reduciendo el tanque a polvo y liberando el hidrógeno de forma segura a la atmósfera.

La idea es utilizar materiales donde se pueda almacenar el hidrógeno, que por un lado lo mantenga bien guardado, y también lo pueda liberar cuando sea necesario. Algunos tipos de metal, como el metal híbrido, pueden atrapar las moléculas del hidrógeno con su estructura y composición. En este caso, el hidrógeno es almacenado de forma segura y liberado cuando el metal se calienta. Lo que hace esta tecnología más interesante, es que el calor necesario para liberar las moléculas de hidrógeno del tanque de metal híbrido, puede venir del calor sobrante producido de la celda de combustible de hidrógeno.

Habrá que esperar unos años para ver como evoluciona este tipo de coches de hidrógeno, aunque según se vayan agotando los recursos existentes, esta alternativa puede ser una de las grandes soluciones.

 

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