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Más motivos por los que no usar un coche volador


 Siguiendo con nuestro artículo sobre los motivos de no conducir un coche que vuela, seguiremos con otro motivo más que obvio, y es referente a nuestro bolsillo. Tenemos que asumir que los coches voladores en el futuro serán caros. Esto es sencillo de deducir si tenemos en cuenta algunos factores en proyectos que se están realizando en la actualidad. Un proyecto de coche volador que el gobierno de Estados Unidos tiene en marcha, cuesta unos cincuenta millones de dólares. En otro proyecto que se está desarrollando por una compañía privada, el precio alcanza casi los 300 mil dólares por unidad. Volar este tipo de coches no será cosa de millones con el primero proyecto mencionado, pero por supuesto que no será barato. Lo más cercano que tenemos ahora a un coche volador es más parecido a un avión que pliega las alas y circula como un coche.

Otra cosa que debemos tener en cuenta, es que si no estamos muy contentos llenando el depósito de nuestro coche para ir a trabajar o de vacaciones, no estaremos más contentos llenando el tanque de un coche volador. El combustible usado en los aviones cuesta más que el de los coches. Incluso si podemos llenar el depósito de nuestro coche volador con gasolina o diesel, si nos quedamos sin combustible en el aire, no será tan sencillo como parar en la gasolinera más cercana. El seguro del coche también tendrá un precio algo diferente, ya que no es el de un coche normal; estás asegurando un coche que puede volar. Imagínate pagando un suplemento porque no solo puedes tener un accidente de circulación, sino que te puedes caer al suelo.

Por lo tanto, queda claro con todo lo que hemos comentado que los motivos de seguridad son un factor importante, pero hay más escenarios que analizar. Todos nosotros nos hemos quedado alguna vez tirados en la carretera en algún momento. Puede que el coche se recalentara, que nos quedáramos sin gasolina, por un pinchazo o cualquier otro problema. Cuando nuestro coche se estropea en carretera, la mayoría de la gente trata de rápidamente mover el coche fuera de la carretera y aparcar en un lugar seguro. Si el coche se estropea durante un vuelo, la única opción es caer del cielo. Lo de que alguien te ayude a empujar, abrir el capó a ver lo que pasa o ir andando a la gasolinera más cercana, ya no funcionará. Si tenemos una avería en el coche, ya podemos tener cerca un paracaídas.

Incluso con un paracaídas a mano, deberás saber como aterrizar el coche volador en caso de emergencia. ¿Cuánta pista se necesitará? ¿Y si hay árboles, farolas o casas? No es una tarea tan sencilla como puede parecer. Por supuesto tenemos el problema del mal tiempo. Vamos a asumir que si todos tenemos coches voladores, deberemos tener algún tipo de sistema de carreteras aéreo, como posiblemente hemos visto en alguna película. Es lógico asumir que tendremos rampas, zonas designadas de vuelo y algún tipo de estructura organizada de cómo llegar de un punto a otro.

Puede que no tengamos que preocuparnos de los atascos provocados por un accidente, porque es improbable que el camino esté bloqueado, pero como se ha dicho el tiempo es un factor que siempre estará presente. Imagínate volando en el coche y siendo golpeado por un fuerte golpe de viento. Tu coche volador reaccionará de forma diferente que un coche por carretera. Los aviones se encuentran con diferentes tipos de turbulencias todo el tiempo, y puede que no estés acostumbrado cuando vuelas. Niebla, fuerte lluvia, tormentas, rayos… ciertos aspectos de estos vuelos serán realmente para tenerlo en cuenta.

 

 
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