Los coches de policía varían mucho dependiendo del país en el que estemos, aun teniendo similitudes bastante obvias. De todos modos, la mayoría de la gente de cualquier país tiene una relación amor - odio con los coches de policía, y es bastante curioso como reaccionamos a estos vehículos oficiales. Si vamos demasiado rápido por la autopista y veos un coche de policía, la sensación no es demasiado agradable, sobre todo si pensamos en la multa que nos pueden poner. Sin embargo, cuando necesitamos ayuda y estamos en un apuro, ver un coche de policía es un gran alivio. La policía utiliza estos coches especialmente equipados para realizar patrullas, perseguir a los sospechosos, almacenar su equipo, transportar sospechosos de haber hecho algún acto delictivo o incluso como enlaces de comunicación. Algunos coches de este tipo incluso hacen mucho más que esto. ¿Qué hace diferente un coche de policía de otros coches que circulan por las calles? lo cierto es que significa mucho más que unas luces parpadeantes, una sirena y una radio para poder comunicarse. Los modernos coches de policía están mucho mejor equipados que hace algunos años y en algunos países tienen una tecnología muy adelantada. Hoy en día, este tipo de vehículos tienen más caballos de potencia como también ciertas aplicaciones que marcan una diferencia de otros coches. Es el caso de los coches de policía americanos, donde centraremos este artículo, aunque por supuesto hablaremos de otros países y los coches que utilizan.
Todos los coches de policía están basados en modelos de producción de coches civiles, excepto algunos casos raros donde se usan vehículos militares que son convertidos para uso policial. En Estados Unidos no hay compañías que hace coches dedicados a estas tareas, con algunas excepciones muy raras. En lugar de eso, las compañías hacen versiones especiales de interceptores de ciertos modelos - normalmente sacados de grandes Sedan. Aparte de esto, ocasionalmente los departamentos de policía compran vehículos civiles que sirven para sus necesidades y los personalizan para un uso específico. Los vehículos policiales en el norte de América son los Ford Crown Victoria, los modelos Chevrolet y en los años más recientes, los Dodge Charger. Todos estos vehículos encajan en el perfil de coche policía - coches grandes con mucho espacio en el maletero para el equipamiento, mucho sitio en los asientos traseros y un motor relativamente grande. Los países fuera de Estados Unidos normalmente usan coches domésticos de una naturaleza similar. Para poner un ejemplo, en Italia, el departamento de policía tiende a elegir los Fiat, mientras que en Alemania elige los BMW.
Sin embargo hay muchos vehículos policiales que no encajan en el molde de un coche de policía estándar. Los todo terreno y algunas camiones suelen ser utilizados en áreas donde el terreno es complicado o en situaciones donde los oficiales necesitan transportar mucho equipamiento adicional. Se sabe que en Estados unidos los departamentos de policía han utilizado coches mucho más exóticos. En algunos casos se han utilizado coches deportivos como vehículos especiales de persecución. Poniendo de nuevo el ejemplo de Italia, la policía utiliza unos cuantos Lamborghinis para realizar ciertas tareas. De todos modos, estos caros coches se suelen usar más para dar una buena imagen y como una herramienta de relaciones públicas, que como coches patrulla.
Considera un momento todo lo que tiene que soportar un coche de policía. Por un lado, se suele llevar a estos coches hasta el límite de su rendimiento, persiguiendo sospechosos a altas velocidades, teniendo que llegar rápido a la zona de un delito y hacer maniobras muy bruscas y forzadas por ciudad y carretera. En definitiva, no es la conducción normal de un coche convencional. Por otro lado, un coche patrulla puede estar parado todo el día en un mismo sitio o circulando a velocidades muy bajas, lo cual fuerza el motor. Debe soportar las inclemencias del tiempo tanto en verano como en invierno, y muchas veces debe cambiar de estar prácticamente parado a ponerse a toda velocidad en un segundo. Mientras que hace todo esto, el coche debe proveer suficiente potencia para el sistema de radio, sirenas, luces, ordenador y cualquier otro equipamiento que lleve el vehículo. Por si no fuera poco, los coches de policía suelen ser más pesados que los coches comerciales, dependiendo del modelo y lo que lleve instalado. Es importante recordar que la meta en el diseño de un coche de policía estándar no es potencia o rendimiento, sino durabilidad.
Para que todo esto se pueda conseguir, un coche de policía necesita algunos componentes esenciales. Lo primero son unos motores de alto rendimiento, donde se busca el equilibrio entre la potencia y la economía. En Estados Unidos se suelen usar motores V6, los cuales usan menos combustible, aunque también los V8 son utilizados para tareas donde se necesita más potencia y velocidad. En cualquier caso, se requiere que el motor soporte toda clase de condiciones de uso. Se necesita también un alternador actualizado. El alternador es un dispositivo que coge energía del motor en funcionamiento y lo convierte en electricidad para hacer funcional las luces, sirenas y otros sistemas eléctricos y de equipamiento. Otra diferencia de los coches patrulla es el sistema de refrigeración. Mientras que los coches convencionales suelen usar el radiado para refrigerarse, las extremas condiciones de los coches de policía necesitan un sistema de refrigeración más dedicado. Lo mismo ocurre con la suspensión y los frenos, donde deben ser más fuertes para aguantar las condiciones con las que se pueden encontrar.
En la siguiente parte del artículo, veremos el equipamiento interno que suele llevar este tipo de coches. Para ver el artículo, pulsa aquí.