Es un tópico decir que la necesidad es la madre de la invención, pero es un tópico porque es verdad. Imagina por un momento que vives en una zona rural en el sur de los Estados Unidos durante la gran depresión. Las cosechas no han funcionado y el trabajo escasea. La única cosa que tienes es tu coche. Puede que solo sea un viejo Ford pero has estado mucho tiempo trabajando en el. Has sudado la gota gorda poniendo el motor a punto bajo el fuerte sol de la región, arañándote los brazos mientras ponías todo en su sitio y desviviéndote para que estuviera en las mejores condiciones posibles. El coche es tu mundo y un boleto para una vida mejor. No solo el coche es una máquina bien engrasada, sino que tú también eres un increíble conductor. En las carreras que se organizan a través de los prados y por las carreteras sin asfaltar de la zona, has ganado a todos tus adversarios – o al menos les has hecho correr mucho para que te pudieran ganar. Tu habilidad ha llamado la atención de algunos individuos con influencias, y tienen un trabajo para ti.
Aunque la ley seca ya se acabó, muchos pueblos en el sur de los Estados unidos siguen teniendo la prohibición vigente. Incluso en partes donde se puede vender alcohol, si lo vendes sin que lo sepan las autoridades, no tendrás que pagar los impuestos asociados. Eso significa mucho más dinero en tu bolsillo. Por lo tanto, ahora tienes un trabajo transportando licor casero a los pueblos que todavía se mantienen “secos”. Lo que tienes que hacer es llevar el licor a los compradores y evitar a la policía. Si no la puedes evitar, tienes que escapar de ellos, y ese es precisamente el trabajo para lo que tu y tu coche estáis hechos.

El contrabando de licor era bastante común durante los años los veinte y treinta en ciertas zonas de América. Sin embargo, es aquí donde esta historia da un giro bastante interesante, los mismos hombres que usaron sus habilidades como conductores y mecánicos para poder huir de la ley mientras hacían este contrabando, usaron esas mismas habilidades para fundar uno de los deportes más populares del país: las carreras NASCAR. La necesidad de ganarse la vida y el amor por los coches rápidos, se combinaron en unos de los escenarios más coloridos que nos podamos imaginar. Es curioso, ya que ningún otro deporte ha surgido de una combinación de la necesidad de despistar a la policía y la pasárselo bien al mismo tiempo.
Estos coches de la época hacían sus carreras los fines de semana en pueblos pequeños del sur, y pasaban el resto del tiempo como coches del whiskey, como se les llamaba. Con el depósito lleno y cargados con licor ilegal, recorrían el sur haciendo entrega y evitando la ley. Los caracteres y la tecnología detrás de los precursores del NASCAR tienen mucha historia y es extraño que un deporte esté fundado en una actividad ilegal. Sin embargo, un buen número de factores contribuyeron al crecimiento de este tipo de contrabando en el sur desde los años veinte y treinta (incluso hasta los setenta existió este tipo de actividad pero en menor medida).
El primer factor fue la prohibición. La prohibición de hace o vender alcohol, abrieron el mercado a productores más pequeños. Mientras que algunos granjeros había estado haciendo licor de maíz para consumo propio, de repente tuvieron la oportunidad de vender lo que hacían a una audiencia más amplia – mientras que no fueran pillados. Los artilugios que utilizaban los tenían que esconder en los bosques del sur, ya que si la policía los encontraba, los destruían de inmediato. Esto hacía que la siguiente tanda de producción no se pudiera realizar. Después de que acabara la prohibición, varias zonas en el sur la mantuvieron, por lo que los vendedores legítimos de licor no podían operar en esos mercados. Hacerlo de forma oculta no solo les daba un buen beneficio, sino que al no pagar impuestos, las ganancias eran mucho más altas. Por supuesto, esto al gobierno no le hace ninguna gracias, por lo que la policía del sur (llamados los recolectores) tenía una ardua tarea de precisamente recolectar lo que se le debía al gobierno.
El otro factor que incitó al contrabando y a los coches del whiskey fue simplemente la falta de oportunidades que había en el sur. La gran depresión persistió mucho más en el sur que en el norte, ya que el sur no tenía la base de producción industrial de otros lugares del país. Los agricultores sufrían muchas pérdidas en las cosechas y la economía no acababa de despegar. El desempleo era muy grande y muchas familias se enfrentaban a la ruina. Por lo tanto, la elección en muchas situaciones era fabricar licor o hacer contrabando (o ambas) parecía la mejor cosa que se podía hacer. En la siguiente parte del artículo veremos como eran los coches que utilizaban estos peculiares corredores. Lo puedes ver pulsando aquí.