En la cultura occidental, está claro que los coches fúnebres están entre los símbolos más identificables de lo que significa la muerte. Como todos ya sabemos, un coche fúnebre es el coche donde la mayoría de nosotros haremos nuestro último viaje en automóvil, y no precisamente para disfrutar del paisaje. Para otros muchos, será la única o de las pocas veces que han montado en un coche tipo limusina. ¿Por qué los coches fúnebres se han convertido en objeto de fascinación para tantas personas? Aunque nos pueda extrañar, la gente los colecciona, los conduce por la carreteras de buena parte del planeta, los lleva a concursos y eventos, y disfrutan contando historias de miedo sobre ellos. Hay muchas historias de fantasmas relacionadas con este tipo de vehículo, e incluso leyendas regionales sobre ellos.
De todos modos, la mayoría de nosotros no sabemos demasiado sobre coches fúnebres. ¿Cómo son hechos estos vehículos? (los modernos coches fúnebres motorizados llevan existiendo por más de un siglo.) ¿De qué tipo de coche suelen estar hechos? ¿Cuánto valen? ¿Cuál es su historia? Seguramente si estás leyendo este artículo, no tendrás las respuestas a estas simples preguntas. En el siguiente artículo veremos en detalle como son estos tenebrosos coches que solemos ver de vez en cuando por las carreteras, y que producen cierta fascinación además de respeto. Veremos su historia, su proceso estándar de fabricación, y de paso alguna que otra historia para no dormir relacionada sobre estos coches.
Lo primero que debemos de saber sobre los coches fúnebres, es que no siempre fueron vehículos motorizados, sino que eran carruajes tirados por caballo. Esto seguramente lo habremos visto en muchas películas. Los antiguos coches fúnebres permanecieron tirados por caballos hasta la primera década del siglo 20, cuando empezaron a aparecer los vehículos de este tipo a motor. Nadie está muy seguro en qué año aparecieron los primeros coches fúnebres motorizados, pero se cree que fue ente 1900 y 1907.
Un dato curioso es que los primeros motores que llevaron los coches fúnebres eran motores eléctricos. El primero que se construyó con un motor de combustión interna no apareció hasta finales de la primera década. El responsable fue H.D. Ludlow, el cual encargó un vehículo para ser construido a partir de un carruaje de la época y el chasis de un autobús. Este vehículo se hizo bastante popular, y se utilizó en varios funerales de la época antes de ser reemplazado con un modelo más grande.
La innovación de este coche fúnebre puede que se hiciera popular entre el público, pero la mayoría de los encargados de funerarias encontraron estos vehículos demasiado caros (cada uno de los coches fúnebres costaba unos 6000 dólares). Uno arrastrado por caballos costa mucho menos (algo menos de 2000 dólares). Sin embargo, según los precios fueron bajando y los coches de combustión interna se hicieron más potentes, las funerarias se dieron cuenta que con estos coches más rápidos, se podían hacer más funerales por día. Por lo tanto, a pesar del coste adicional, los coches fúnebres con motor predominaron en la siguiente década.
La primera compañía del mundo en fabricar coches fúnebres se estableció en Cincinnati. Estos coches llegaban a alcanzar una velocidad de unos 50 kilómetros por hora, lo cual es bastante rápido para los coches de aquella época. Los motores de cuatro cilindros que llevaban, generaban unos 30 caballos de potencia, y tenía una transmisión de tres velocidades. Otras compañías pronto empezaron a construir coches fúnebres por su cuenta. En esta época, la forma de estos coches seguía siendo de un formato entre carruaje y bus, aunque en los años treinta se introdujo el nuevo modelo (que todos conocemos) que tenía forma de limusina, el cual ha permanecido hasta hoy.
No era extraño durante los las primeras décadas del siglo veinte, que los coches fúnebres sirvieran tanto para funerales como ambulancias, dependiendo de la inmediata necesidad que la comunidad tenía en ese momento. Estos vehículos, una situación más común en poblaciones pequeñas, se conocían como “combinados”. Las regulaciones que controlaban las ambulancias se hicieron más estrictas en los años setenta, y esta práctica desapareció.
¿Cómo son construidos los coches fúnebres? Esto lo veremos en el siguiente artículo, el cual puede ver pulsando aquí.