Siguiendo con nuestro artículo anterior sobre los coches más rápidos del mundo, el record que tiene el coche Ultimate Aero TT, es para automóviles en producción. Estos significa que es un coche que puedes comprar y tener en tu garaje – asumiendo claro está, que tengas el dinero para comprar este tipo de vehículo. Sin embargo, hay gente que este coche no es ni mucho menos un coche comercial real, sino un coche construido con el único propósito de conseguir records de velocidad y llamar la atención de otros vehículos del modelo SSC. De hecho, los fabricantes reconocen que este coche fue diseñado para atraer la atención de los compradores de los coches deportivos de lujo, y que también para vender las cincuenta unidades de este coche que se han producido. De todos modos, ¿Qué pasaría si el Ultimate Aero TT no fuera el coche más rápido del mundo? ¿Qué coche sería el que tendría el título de coche más rápido?
El record oficial previo estaba en manos del Koenigsegg CCR, que fue conseguido en el año 2005, en Italia. Antes de eso, el record lo mantuvo durante doce años el McLaren F1. Curiosamente, el record fue conseguido en el circuito de Nardo, el cual es circular, una configuración que no es habitual para conseguir records de velocidad al necesitar el coche una aceleración rápida y prolongada, lo cual hace que las curvas no sean el escenario ideal.
El record de Koenigsegg CCR fue batido dos meses después por el Bugatti Veyron. Sin embargo, la velocidad tope de este coche no fue verificado por el libro Guiness de los records y por eso se considera no oficial, lo cual dejó al CCR en primer lugar hasta que el Aero TT batió ese record en el 2007. De todos modos, todos estos records son poca cosa comparados con el SSC Thrust propulsado por jet. Se le conoce como el coche supersónico, y si, puede ir más rápido que la velocidad del sonido. Consiguió un record de 1228 kilómetros por hora en el desierto de nevada en el año 1997. Este no es un coche comercial, y es difícil de imaginar conducir uno a no ser que sea en línea recta por el desierto. Pero si demuestra que los coches comerciales tienen un largo camino que recorrer antes de poder llegar a alcanzar la máxima velocidad que un coche puede conseguir en tierra.