Aquí estamos, dentro del nuevo milenio, y los coches son prácticamente como eran al principio de usarlos. Por supuesto, hay diferencias técnicas, como por ejemplo la formad de arrancarlos, mejoras en rendimiento y seguridad y otra cosas que eran impensables a principios del siglo pasado, pero eso no quita que de vez en cuando no nos preguntemos ¿no tendría que haber a estas alturas coches voladores? Bueno, puede que un coche volador sea demasiado de momento, pero ¿Cómo es que el motor de combustión por gasolina es igual a los utilizados desde el principio? Hay muchas promesas de combustibles alternativos, como puede ser el hidrógeno o el etanol, aunque del que más se habla de vez en cuando es una fuente muy barata y no contaminante: El sol.
Tomar energía del sol es un proceso natural. Las plantas absorben los rayos del sol y almacenan la energía; animales y personas comen estas plantas tomando a su vez esta energía. La energía solar es el término usado para potenciar con esta energía un dispositivo o sistema eléctrico. Los paneles solares están hechos de placas. Estas placas colectan la energía del sol y la convierte en energía eléctrica. Puede que hayas visto paneles solares en casas, pero ¿sabías que los paneles solares se utilizan en la estación espacial internacional y en algunos satélites? Cuando estos paneles están posicionados correctamente – en la tierra o en el espacio – pueden ser muy efectivos.
Si la energía derivada del sol es tan limpia y barata, ¿por qué no la estamos usando para hacer funcionar nuestros coches? ¿Es una buena solución crear coches solares? La energía solar esta actualmente siendo utilizada para potenciar vehículos. Cada año, varias organizaciones realizan competiciones para este tipo de automóviles. Los equipos que se forman en estas competiciones son futuros ingenieros que intentan construir coches solares cada vez más perfectos. Los equipos vienen de varias universidades de todas partes del mundo.
Sin embargo, los coches que se han visto hasta el momento, no están preparados para circular por nuestras carreteras y autopistas. Por lo general, son largos, anchos y muy planos. Esto les permite correr con una mínima resistencia al aire al mismo tiempo que dejan mucho espacio para las baterías solares. Aunque las dimensiones del vehículo son grandes, suele haber sitio solamente para una persona. Esto es para reducir la totalidad del peso del vehículo. Puede que sean poco convencionales, pero estos proyectos de vehículos solares realmente funcionan.
En la competición solar americana, los coches recorren los Estados Unidos y Canadá, y en el campeonato solar mundial, recorren el continente australiano. Los coches pueden alcanzar velocidades de hasta 75 kilómetros por hora según cruzan el continente, y sin usar una sola gota de combustible. Si embargo, para la mayoría, estas competiciones son solo ejercicios de ingeniería. Se mantienen para simplemente aprender varios aspectos de la energía solar y el diseño de vehículos aplicados a esta tecnología, no para usarla en una producción real.
En la siguiente parte del artículo, veremos qué han aprendido los fabricantes de coches sobre estas carreras tan singulares, y el porque no se están utilizando de una forma regular hoy en día.
Siguiente >