Muchos expertos piensan que la década que seguirá al año 2010 será la década de lo coches eléctricos, con cientos de miles de vehículos utilizando baterías eléctricas para mover los coches y un gran número de ellos circulando por las carreteras de todo el mundo. Estos vehículos ya no utilizarán los combustibles derivados del petróleo que se han estado utilizando en los últimos cien años. En lugar de eso, usarán motores formados por un conjunto de baterías eléctricas, la cual es una energía considerada limpia y más segura que los derivados del petróleo, como es la gasolina. La gasolina no contamina – al menos como un tubo de escape, y no agotan tanto los recursos naturales necesarios para producir esta energía. Dicho de otra manera, los vehículos eléctricos son más amigables con el medioambiente y no dañan el planeta en el que vivimos.
El mayor problema para que los conductores adopten la tecnología de los coches eléctricos no es que tengan ciertas limitaciones – las nuevas tecnologías han aumentado mucho la distancia que un vehículo eléctrico puede viajar con una sola carga – sino la posibilidad de cargar las baterías del coche. A los promotores de estos vehículos, les gusta asegurar a los compradores en potencia, que simplemente pueden instalar una pequeña estación de carga en el garaje y dejar el coche cargando durante toda la noche. Lo que ocurre es que mucha gente no tiene garaje. Muchas personas dejan el coche aparcado en la calle, lo cual dificulta la utilización de una estación de carga.
¿Dónde podrían cargar estas personas su coche eléctrico en caso de compraran uno? Otro problema es si se quiere viajar de vacaciones o por trabajo. ¿Dónde cargar el coche si no tenemos nuestra estación de carga cerca? Una de las posibles soluciones a esto son las redes de carga. Es una idea que ya se está implementando en algunos países y podría ser la solución a los problemas comentados. Son pequeñas estaciones de carga eléctrica muy parecidas a un surtidor de gasolina y que están unidas entre si.
Esta red permite localizar estaciones por la ruta que hemos elegido y reservarlas para su uso. Una vez que la infraestructura está montada, estas estaciones estarán disponibles en cualquier sitio que se necesiten. Imagínate que estamos entre cinco y diez años en el futuro. Estás en el asiento de tu nuevo coche eléctrico. En principio no se diferencia de los otros coches, aparte del hecho de que es nuevo. Lo has comprado, no por su aspecto, sino porque es mucho más barato en todos los sentidos y además no contamina. Estás llegando a casa después del trabajo y estás a punto de aparcar. Una luz en el salpicadero te dice que la batería se está agotando. Vas a necesitar recargarla para tener el coche preparado para el día siguiente.
¿Qué hacer? No hay una estación de carga en casa porque no tienes garaje. Vives en un apartamento o piso y te toca aparcar en la calle. Por lo tanto, mientras estás en un semáforo en rojo, coges tu teléfono móvil con Internet o el GPS, y navegas a una página Web que ya conoces. En la pantalla ves un mapa del área de donde vives con puntos rojos y verdes mostrando las estaciones de carga disponibles. Estas estaciones son pequeñas cajas que están puestos al borde de la calle, como si fueran parquímetros, y esperando que te pongas al lado de ellos y cargues la batería.
Los puntos rojos representan estaciones de carga que ya están ocupadas. Las verdes están disponibles para ser usadas. Seleccionas uno de los puntos verdes que están cerca de donde vives y salta una ventana en la pantalla preguntando si quieres reservar esa estación ahora mismo. Aprietas el botón de “si” y te diriges a la estación usando el GPS para saber como llegar. Algunos minutos después aparcas el coche junto a la estación, donde ya tienes el sitio reservado. Abres un resorte en el vehículo con las llaves del coche y sacas el cable de la estación y lo conectas al coche. Dejas el coche cargando y te vas a casa dando un paseo. Al día siguiente volverás a por el coche que estará totalmente cargado.
La idea con estas redes de carga es pagar una suscripción mensual para poder usar la red y cargar el coche. Por supuesto, en cada país donde se instalen estas redes, el procedimiento puede cambiar. La recarga puede llevar de un cuarto de hora hasta 4 horas, dependiendo de la estación y el tipo de batería que tenga el coche. Todo esto suena muy bien, pero ¿cuales son las posibilidades de tener una de estas redes en el futuro donde vivimos? Hablaremos de esto en el siguiente artículo, el cual puedes ver pulsando aquí.