Cuando el dirigible Hindenburg se acercó al puerto Lakehurst en 1937, la carcasa que sostenía la cabina de pasajeros estaba llena de hidrógeno. Este elemento, el más simple y abundante del universo, tiene un único protón con un solo electrón que lo rodea. Es también uno de los más ligeros de todos los elementos atómicos. Puede crear mucha energía cuando es introducido el oxígeno y una fuente de ignición. Cuando el Hindenburg explotó, el mundo pudo ser testigo del poder del hidrógeno.
Según el Hindenburg estaba anclando en puerto una tarde de Mayo, la carcasa fue expuesta a una chispa estática. En cuestión de segundos las llamas lo inundaron todo, reduciendo a la nave a una bola de fuego y hierros retorcidos en cuestión de segundos. 36 personas perdieron la vida en el desastre y con la misma rapidez que se quemó el dirigible, también cambió la opinión pública sobre el hidrógeno. Por muchas décadas, el hidrógeno ha sido visto con escepticismo e incluso alarma. Se desarrolló un factor de miedo con respecto a este elemento.
Hoy en día, según las preocupaciones van aumentando por la posibilidad de una gran crisis de combustible y el problema de la polución derivados del petróleo, los investigadores de combustibles alternativos están reconsiderando el hidrógeno como fuente de combustible. Ciertamente tiene un futuro bastante prometedor: el hidrógeno emite pocos gases dañinos para el medio ambiente y sus bioproductos son el vapor de agua y el calor. El hidrógeno tiene el más alto poder de generar energía comparado con otros combustibles.
El hidrógeno puede ser producido por varias fuentes, desde el gas natural hasta con agua. Pero la pregunta sigue estando ahí: ¿Es el hidrógeno un combustible peligroso? ¿Es una fuente segura de energía para nuestros coches? ¿Cómo se puede usar hidrógeno como combustible?
Lo cierto es que el hidrógeno no es realmente una fuente de energía, sino un transportador de energía. El hidrógeno lleva la energía que se ha creado cuando es producida. Es similar a la electricidad: No podemos quemar la electricidad (la cual es otro transportador de energía), pero se puede producir electricidad quemando fuentes de energía como el gas natural o el petróleo. Entonces la energía transporta esta energía a otros sitios.
Esto significa que el transportador de energía tiene que recibirla para que la pueda llevar. Por tanto, necesitamos crear energía para hacer hidrógeno. Esto es mucho más fácil que el método convencional de obtener nuestro combustible principal, el petróleo. Conseguir petróleo significa conseguir perforadoras, usarlas en el suelo, sacar el material, refinarlo y enviarlo a las gasolineras. Al usar hidrógeno, esencialmente podemos producir nuestro propio combustible y eliminar todos los demás pasos – y posiblemente los daños que puede causar al subsuelo los métodos usados en la actualidad.
El hidrógeno es creado por medio de un proceso llamado reforma. Podemos generar hidrógeno como un medio de transportar energía al quemar gas natural u otras fuentes de combustible basadas en el carbón. De hecho, la reforma del metano – separando el hidrógeno de los hidrocarburos al quemar el gas natural – es actualmente la forma más viable de producir hidrógeno como combustible. Pero a través de este método, volvemos al problema de emisión de gases nocivos. Mientras que el proceso de transportar energía del hidrógeno es muy limpio, el proceso de crear hidrógeno todavía es contaminante.
Al igual que hay modos más limpios de crear energía eléctrica, tales como la energía hidroeléctrica, el hidrógeno también puede ser creadote una forma más limpia por medio de viento y energía solar, o incluso con microbios que comen algas produciendo hidrógeno como deshechos. Los investigadores están evaluando estos métodos como una manera fiable de producir hidrógeno sin tener que recurrir a quemar otros productos. También se está estudiando el modo de utilizar el hidrógeno para hacer funcionar los automóviles.
En la siguiente parte del artículo, veremos como los ingenieros están adaptando el hidrógeno a los coches. Puedes verlo pulsando aquí.