Para prepararnos para un duro invierno y para que nuestro coche no nos de ningún problema, unas pequeñas tareas de mantenimiento serán suficientes para que no tengamos ninguno de los problemas mencionados en el artículo anterior. Una de las cosas por las que podemos empezar son las correas y los mangos que tenemos en el motor. Aunque esto se suele verificar en las revisiones que se hacen al coche, no está de más que el mecánico les eche un vistazo cuando el invierno está por llegar para asegurarnos de que todo está bien conectado en el interior del motor. Las temperaturas bajas pueden debilitar las correas y los manguitos, y si algo se rompe mientras estamos en carretera, puede ser un problema molesto tener que estar llamando a la asistencia o a una grúa.
Otra cosa por la que preocuparnos son los limpiaparabrisas. Imagínate que estas condiciendo por la noche, y de repente de ves envuelto en una tormenta con lluvia y nieve cayendo en frente de ti impidiendo la visibilidad. Pones en marcha el limpiaparabrisas para poder ver mejor, pero no funciona. Las gomas están gastadas y son inútiles contra el cristal delantero, y la visibilidad sigue siendo igual de mala. Una mala visibilidad en un tiempo adverso puede ser extremadamente peligroso, por lo que es importante que tengamos los dos limpiaparabrisas, tanto los delanteros y el trasero, en buenas condiciones. Se suele aconsejar reemplazarlos una vez al año, aunque depende de su uso, puede que sea conveniente hacerlo incluso más frecuentemente.
Comprueba la calefacción y el sistema de luna térmica. Cuando nos los cristales de nuestro vehículo se llenan de vaho, es porque la humedad se condensa en el interior del vehículo, lo cual nos dificulta la visión. Esto ocurre simplemente por nuestra respiración o por humedad proveniente de una ventana abierta. La calefacción y las lunas térmicas nos pueden ayudar a solucionar este problema. Comprueba que funcionan bien antes de que llegue el frío intenso, y tampoco es mala idea comprobar si tenemos aberturas en nuestras puertas y ventanas que permite la entrada de una humedad adicional.
La calefacción es también importante sobre todo para los días especialmente fríos. Tener mucho frío mientras conducimos dificulta nuestra conducción, por lo que debemos pensar siempre en conducir lo más cómodos posible. No queremos congelarnos frente al volante.
Otra cosa a tener en cuenta es tener el tanque de gasolina siempre con combustible y no tenerlo apurado hasta la reserva. No dejes ni siquiera que el chivato de la gasolina nos avise de que tenemos que llenar el depósito. En invierno, tenlo siempre como mínimo a la mitad. El daño que puede causar al coche el quedarse sin gasolina, es peor en invierno, aparte de las evidentes molestias que esto nos causa. El frío y los constantes cambios de temperatura puede hacer que haya condensaciones en las paredes del depósito, y tarde o temprano caerá agua en la gasolina o diesel. Esta agua llegar al fondo, al ser el agua más pesada que el combustible, lo cual no es aconsejable – si llega a las vías destinadas al combustible, se puede congelar impidiendo el paso del combustible. Los arreglos por esto pueden ser caros, por lo que es mejor prevenir, y tener nuestro depósito siempre lleno en invierno.
Hay que prestar especial intención al anticongelante, no solo por el peligro de congelación en invierno, sino las altas temperaturas de verano. Si no vigilamos esto, podemos vernos en serios apuros en cualquier momento del año. Este líquido se puede comprar en cualquier gasolinera y es muy barato. No hay excusa si nuestro coche se avería por no tener este punto controlado. Tener controlado el aceite es otro importante aspecto de nuestro vehículo, independientemente de la temporada en la que estemos.
La batería es un elemento fundamental del coche, y esto es especialmente verdad en invierno. Las baterías duran normalmente hasta cinco años, por lo que es mejor hacer un cálculo de cuanto tiempo tiene la de nuestro coche. Hay que recordar que las baterías pueden o no avisar de que van a dejar de funcionar, y suelen hacerlo de repente en cualquier sitio. Normalmente esto conlleva llamar a la grúa y esperar hasta que vengan a ayudarnos. En invierno esto es bastante más molesto, sobre todo si el coche no puede ni siquiera encender la calefacción. Hacer un buen mantenimiento de la batería nos beneficiara a largo plazo, por lo que llenarla con agua, limpiar los contactos y comprobar que está bien, es esencial.
Mantén una buena presión de lo neumáticos. Muchos accidentes ocurren en invierno y por culpa de las ruedas en malas condiciones. Se puede incluso pensar en poner ruedas especiales para el invierno, que aunque algo más caras, nos proporcionará seguridad y fiabilidad.