Como se ha comentado en el anterior artículo, una vez que hayamos limpiado bien la superficie del vehículo que queremos convertir en Art Car y lo tengamos todo preparado, es hora de ponernos manos a la obra. Sin embargo, no es cuestión de ponerse a echar capas de pintura sobre la chapa. Según los expertos, la gente que empieza en este mundo no investiga lo suficiente suelen utilizar pegamento casero, pintura normal de andar por casa y materiales que no durarán ni una temporada. La pintura usada en señales de tráfico funciona a la perfección y dura más con las inclemencias del tiempo. El pegamento de silicona aguanta perfectamente la mayoría de las cosas que la gente quiere pegar a sus Art Cars, y si los objetos son demasiado pesados, la utilización de sujeciones sostendrá ese peso sin problemas. Hay materiales que simplemente no valen, como el papel (lo afectará la lluvia) y la pintura enamel, que se ve afectada por el sol.
Coches como esto pueden ser completados en solo unas pocas semanas; aunque dependiendo de lo exigente que seas y las ideas que se te vayan ocurriendo, puede que se tarde meses o incluso años en conseguir lo que se tiene en mente. Lo cierto es que el promedio de tiempo utilizado para crear un Art Car es un año para la satisfacción del creador. Con algunos coches, como los coches “pegados”, puede ser un desafío saber cuando está completado el coche. Sin embargo, en los coches más orientados a la escultura, es más obvio cuando se ha llegado al final del proyecto.
No hay que olvidar que estos coches deben ser útiles para seguir circulando en la carretera y poderlo coger sin problemas con las leyes de circulación. Por lo tanto, hay que prestar atención a ciertos detalles prácticos. La visión tanto trasera como delantera deben ser mantenidas de forma correcta, y esto incluye los espejos retrovisores, y el motor debe seguir siendo accesible para los cambios de aceite y los chequeos de mantenimiento. Si se va a utilizar en autopistas y en carreteras públicas, el coche debe ajustarse a todos los códigos de seguridad que dicta la ley.
Los dueños de los Art Car, deben enfrentarse a problemas que los dueños de coches normales ni siquiera pensarían. La gente puede tocar, quitar, o romper objetos que están pegados, y algunas de las piezas pueden simplemente salir volando cuando vamos circulando si nos están pegadas con el material adecuado. Por supuesto, el rendimiento del coche puede bajar también debido al peso adicional y el cambio aerodinámico del vehículo. Esto no es problema para los coches que solo están decorados con pintura. La subida del combustible afecta a estos tipos de coches, ya que debido al peso mencionado, consumen algo más.
Por muchos años, no había un festival oficial para los entusiastas de los Art Car. En los años ochenta – cuando comenzó esta moda – no había ni siquiera Internet al principio. En 1988 se hizo la primera reunión importante para estos tipos de coches en Houston, donde participaron unos quince coches. Ahora es uno de los festivales más importantes del mucho donde podemos ver toda clase de modelos e ideas. El segundo evento más importante lo podemos localizar en San Francisco, el cual empezó en los años noventa.
Hay unos cuantos museos dedicados a los Art Cars, donde los más populares están localizados en Houston y Los Ángeles, con algunos de los modelos más conocidos de los últimos años.