En esta última parte del artículo sobre el Águila norteamericana, seguiremos con una de las partes más importantes en este vehículo, y es el frenado. En un vehículo que llega a velocidades tan rápidas, conseguir frenar con total seguridad y certeza es algo muy importante. El sistema no es como lo hacemos en un coche normal, y veremos a continuación como lo hacen los pilotos cuando van a altas velocidades. Pongamos que el coche va a 1280 kilómetros por hora.
En primero lugar, el conductor tira de una palanca. Al hacer esto, activa unas puertas de frenado localizadas en ambos lados del fuselaje, justo al lado de la sección de cola. Son activados hidráulicamente y son partes originales del diseño aéreo anterior. Actúan también del mismo modo creando un frenado con el viento y por tanto parando el vehículo. Con estos frenos de velocidad, el coche comienza una desaceleración gradual. Cuando el coche baja a unos 1000 kilómetros, un paracaídas de arrastre es abierto para poder ayudar a los dispositivos de frenado laterales.
Este paracaídas no es el que conocemos para saltar de un avión, y es más alargado y mucho más fino que uno convencional, lo cual significa que retiene algo menos y es menos probable que se ronca. Un paracaídas más grande se abre a unos 800 kilómetros por hora, creando una mayor retención. Esto consigue frenar el coche hasta los 200 kph.
A los 800 kph, el piloto puede activar los frenos magnéticos en las ruedas traseras para quitarse energía cinética que las masivas ruedas llevan. Esto ayuda a reducir aun más la velocidad que lleva el coche. Finalmente, cuando el coche va a 160 kph, un freno final (aun en desarrollo) se activa desde la cabina, el cual hidráulicamente hará frenar el coche frenando sobre el mismo freno.
Ya solo nos queda por ver la cabina del Águila americana, la cual tiene espacio solo para un piloto, y con un cinturón de seguridad fijado a cinco puntos de unión dentro de la cabina. En lugar de un volante tradicional, el conductor se encuentra con los mandos del avión Starfighter original. Un sistema hidráulico comunica los controles de la cabina a las ruedas frontales, permitiendo al piloto girar el coche de izquierda a derecha.
La cabina tiene un panel de instrumentos muy básico, donde se incluye medidores de temperatura, y controladores de la presión del aceite y combustible, indicadores de la velocidad del aire y de los Match alcanzados. Una radio habilita al conductor poder comunicarse con el equipo en tierra y otro personal de soporte, quienes monitorizan las condiciones del camino y otras variables que podrían afectar la carrera.
Uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta el Águila son los problemas relacionados con el viajar a velocidades supersónicas. A esas velocidades, el coche produce ondas de choque que pueden afectar a la estabilidad del vehículo y producir explosiones sónicas. Por este motivo, se tienen que compensar estas ondas de choque. ¿Cómo se forman estas ondas?
Según se mueve un objeto a través del aire, empuja moléculas de aire fuera del camino, creando ondas de aire comprimido y descomprimido. Estas ondas de presión en el aire se alejan del objeto en todas direcciones a la velocidad del sonido. Mientras que el objeto viaje más lento que la velocidad del sonido, no alcanzará estas ondas de presión. Sin embargo, si el objeto alcanza la velocidad del sonido y la supera, llega a coger las ondas de presión y comienza a empujarlas, apilando las ondas según las va creando. Estas ondas apiladas se llaman ondas de choque.
Cuando las ondas de choque llegan al suelo, se pueden sentir como una explosión sónica. La intensidad de la explosión sónica es determinada por varios factores: La distancia entre el objeto y el suelo, el tamaño y forma del objeto, y las condiciones atmosféricas, incluyendo la presión del aire, la temperatura y el viento. Las explosiones sónicas han sido bien estudiadas en aviones, pero menos en vehículos que viajas a poca distancia del suelo.
Un problema con este tipo de coches ultra rápidos, es que las ondas de choque que se forman en la parte delantera, pueden crear una fuerza de empuje que levanta el coche del suelo. El equipo del Águila ha instalado pequeños alerones para proveer de estabilidad y control. Para tener un control de cómo se deben ajustar estos alerones, hay un sensor puesto en la parte inferior del vehículo para poder decirle a los alerones la posición que deben tomar en cada momento, manteniendo el coche pegado al suelo.