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¿El futuro en las energías fósiles?

Las energías fósiles no has ganado demasiada popularidad en los últimos años. Mucha de esta aversión es en gran parte por los gases que genera al quemarse, los cuales consiste principalmente en dióxido de carbono. Por lo tanto, hoy en día se buscan continuamente alternativas en el viento, el agua y la energía solar para algún día tomar el relevo a las energías fósiles que utilizamos actualmente. Sin embargo, no nos podemos engañar, ya que dependemos muchos de los productos derivados de la energía fósil, y las energías mencionadas como alternativa también tienen sus inconvenientes. Por este motivo, la energía “verde” todavía está a unos cuantos años de distancia, y las energías fósiles van a estar con nosotros durante bastante tiempo. Aun así, hay tecnologías que están creciendo y que están basadas en la energía fósil. Estas tecnologías intentan mejorar el proceso de esta energía para que sea más amigable con el medioambiente.
Desde recoger y almacenar gases que has estado atrapados durante millones de años en cuevas de hielo, hasta coches movidos por hidrógeno extraído del carbón, estas fuentes de energía no renovables pueden todavía ayudar a paliar uno de los mayores problemas que tenemos hoy en día: Nuestra increíble necesidad de consumir energía. Mientras que la meta final para las emisiones de las energías fósiles será algún día reducir nuestra dependencia en el petróleo, el carbón y otras energías parecidas, se están dando los pasos para de momento sean lo más limpias posibles. ¿Cuáles son estas nuevas tecnologías que harán que las energías fósiles sean menos dañinas para el medioambiente? Algunas puede que nos sorprendan.
La idea de un carbón limpio puede sonar extraño y poco creíble porque conocemos los factores que lo rodean. La minería para extraer el carbón destruye montañas y es uno de los mayores culpables del calentamiento global. Sin embargo, también hay otro factor que cuenta: el carbón es barato y hay mucho. ¿Cómo hacer entonces que el carbón sea más limpio? Una nueva tecnología bautizada como CCS (Clean Coal Technologies) consigue separar el dióxido de carbono de las emisiones generales, y lo hace de varias maneras: Captura de emisiones antes de la combustión, captura de las emisiones inmediatamente después de la combustión, y mediante un proceso de quemar oxígeno con la energía fósil antes de separar el dióxido de carbono.
Como segundo paso en el sistema CCS, se tiene que hacer algo con las toxinas restantes. La explicación más básica es que el dióxido de carbono es comprimido y luego transportado por medio de unas grandes tuberías a lugares geológicamente localizados para su almacenamiento, como pueden ser oceanográficos o en zonas profundas de la tierra. Dicho de otra manera, inyectar estas emisiones en las profanidades de la tierra donde estarán durante muchos años. El sistema CCS reduce el número de toxinas que son expulsadas a la atmósfera. Como veremos a continuación, el hidrógeno es un bio-producto derivado del CCS que puede ser usado como una fuente de energía libre de emisiones. Sin embargo, uno de los inconvenientes de la tecnología CCS es el consumo de energía que tiene. Todos los procesos descritos requieren una tremenda cantidad de energía que es bastante cara.
En la siguiente parte del artículo, veremos otro sistema para hacer que las energías fósiles sean más limpias, y es sacando hidrógeno del carbón. Lo puedes ver pulsando aquí.
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