Hoy en día prácticamente todo el mundo sabe quién Johnny Knoxville y todas las cosas que hace en sus videos y películas de Jackass. Por si no lo sabes, el y su grupo son unos “especialistas” que hacen cosas que nos podrían parecer absurdas y peligrosas, y lo hacen para divertirse ellos y a los demás. Todo vale para ellos, y si es peligroso, mejor que mejor. Sin embargo, antes de que esta moda de hacer estos espectáculos con motos, coches y todo tipo de cosas, una persona llamada Evel Knievel inspiró a una multitud de especialistas que mandó a más de uno a emergencias en los años setenta. Mientras que muchos de los chicos de los años setenta ya están sentados en una oficina y llevan una vida más tranquila, muchos siguen llevando alguna cicatriz por querer imitar a Evel Knievel en alguna de sus actuaciones. Por supuesto, acabar con alguna lesión mientras se intentaba imitar a Evel Knievel no significaba necesariamente que el intento no tuviera éxito. Después de todo, el propio Evel Knievel acabó varias veces en el hospital.
Aparte de tener un fuerte impacto en los más jóvenes de la época, Evel Knievel también tuvo un gran impacto en la cultura popular americana. Sus seguidores rompieron índices de audiencia televisivas casi al mismo tiempo que Knievel se rompía huesos. Llegó a inspirar canciones, productos de todo tipo y muchos imitadores que incluso ayudaron a introducir el mundo de las motocicletas en las audiencias americanas y de todo el mundo. Sin embargo, mientras que la vida de este especialista es bien conocida por sus actuaciones y fama, también hay algunos momentos oscuros. Muchos años de abuso pasó factura en el cuerpo de Knievel, y su vida personal se llevó tantos golpes como los que tuvo en su vida artística. Lo cierto es que en su vida personal, era tan arriesgado como en su vida profesional. Nacido en 1938, creció con sus abuelos, ya que sus padres se separaron siendo el muy joven y no volvió a tener mucho contacto con ellos.
Según muchas entrevistas que dio, cuando era joven la policía local no le tenía en mucha estima ya que fue arrestado por robar tapacubos varias veces. Estos pequeños encontronazos con la justicia ya mostraban su carácter osado, aunque no demasiado productivo. Dijo varias veces que robó su primera moto – una Harley Davidson – cuando solo tenía trece años. Sin embargo, en edad adulta se dedico a cosas más provechosas, siendo en la universidad un buen atleta y un jugador semiprofesional de hockey. En los años cincuenta se enroló como paracaidista en el ejército, realizando un gran número de saltos. De todos modos, su vida profesional como especialista de motos cuando puso en marcha una tienda de motocicletas en el estado de Washington. Para atraer a clientes, empezó a dar saltos sobre objetos con su moto.
Su primer salto fue por encima de unos cuantos coches aparcados con una distancia de más de 12 metros, para hacerlo un poco más difícil, puso una caja de serpientes de cascabel al final de la cola de coches. El salto no Salió demasiando bien ya que aterrizó en la caja de las serpientes (no tenemos información de que le picara ninguna). Este salto le llevó a formar un grupo de motociclistas especialistas para cruzar el oeste de Estados Unidos para dar espectáculos. El mismo preparó un gran salto en Las Vegas, donde tenía que saltar las fuentes justo enfrente del hotel palacio Cesar. En el año 1967 se montó una rampa en frente de este hotel y se congregaron unos quince mil espectadores. La proeza consistía en salta una distancia de 46 metros, lo cual no era algo demasiado sencillo, y por supuesto, bastante peligroso. Era el salto que le haría saltar a la fama pública y por eso se arriesgaba tanto.
Mientras que Evel Knievel consiguió sortear la distancia entre las dos fuentes del Palacio Cesar, falló al aterrizar en el suelo, cayendo y arrastrándose el y su moto más de 40 metros antes de parar. Este salto le dejó con fracturas en el cráneo, la pelvis y las costillas, quedando en coma durante un mes. Millones de personas pudieron ver este salto y sus consecuencias por televisión. Aunque el salto no fue técnicamente un éxito, no importó mucho para Knievel ya que generó una legión de seguidores, como también apariciones regulares en varios espacios televisivos deportivos. Una vez recuperado, siguió dando saltos a todo tipo de vehículos, desde coches a autobuses.
En el año 1974 Knievel recibió la cantidad de seis millones de dólares por salta el cañón de Snake River (río de la serpiente). Para ello, necesita saltar una distancia de casi 500 metros, por lo que necesitaba una moto especial propulsada con un cohete. Mientas que el despegue del cohete fue bien, el paracaídas que llevaba se abrió demasiado pronto y no llegó a pasar al otro lado del cañón. El siguiente salto que hizo no tuvo éxito aunque fue el más famoso de su carrera. Decidió saltar 13 autobuses en el London's Wembley Stadium, donde apenas saltó todos los autobuses. El problema volvió a ser el aterrizaje, donde tuvo una aparatosa caída. Sin embargo, lo que dejó impresionados a sus seguidores no fue el salto o el impacto, sino lo que dijo Knievel justo momentos después del accidente.
¿Qué tenía en la mente Knievel justo después de la colisión? Puedes verlo en la siguiente parte del artículo, que puedes ver pulsando aquí.