Parar un coche en una emergencia en una carretera resbaladiza puede ser un problema si vamos rápido. Los sistemas de frenado antibloqueo (ABS) nos ayudan a reducir el riesgo en muchos de estos casos y han salvado muchas vidas desde que se pusieron en funcionamiento. De hecho, en superficies muy deslizantes, incluso los conductores profesionales no puede para tan rápidamente sin ABS como lo puede hacer un conductor normal con ABS. En el siguiente artículo, veremos varias cosas sobre los frenos antibloqueo, porqué los necesitamos, que es lo que tienen, algunos tipos comunes de sistemas antibloqueo y algunos problemas asociados que tienen. Lo primero que veremos es el sistema ABS. Lo cierto es que la teoría detrás de los frenos antibloqueo es muy simple. Una rueda giratoria (qué está girando con relación a como lo hace el neumático en el suelo) tiene menos tracción que una rueda no giratoria.
Si te has quedado atrapado en la nieve, ya sabrás que si tus ruedas giran muy deprisa no tienen tracción. Esto es porque el punto de contacto esta girando de una forma relativa al hielo. Haciendo que las ruedas no giren mientras estamos disminuyendo nuestra velocidad, los frenos antibloqueo nos benefician en dos maneras: Pararemos mucho más rápido y podremos controlar el volante mientras paramos. Hay dos componentes principales en los sistemas ABS: Los sensores de velocidad, la bomba, las válvulas y el controlador. Los frenos antibloqueo necesitan una manera de saber cuando una rueda está a punto de bloquearse. Los sensores de velocidad, que están localizados en cada una de las ruedas o en algunos casos en el diferencial, dan esta información.
Hay una válvula en la línea de frenado de cada uno de los frenos controlados por el ABS. En algunos sistemas, la válvula tiene tres posiciones. En la primera posición la válvula está abierta y la presión del cilindro maestro se pasa directamente dentro del freno. En la posición dos la válvula bloquea la línea aislando ese freno del cilindro maestro. Esto previene que la presión aumente si el conductor tiene que pisar más el pedal del freno. En la tercera posición, la válvula libera algo de presión del freno. Al poder la válvula liberar presión de los frenos, tiene que haber una manera de recuperar esa presión. Esto lo hace la bomba; cuando una válvula hace la reducción en una línea de frenado, la bomba recupera la presión perdida. Por último teneos el controlador, que es un ordenador en el coche. Vigila los sensores de velocidad y controla las válvulas.
Ahora que sabemos las partes, ¿Cómo trabaja el sistema ABS? Lo cierto es que hay varias variaciones y algoritmos de control en los sistemas ABS. Lo mejor es ver el más simple para poderlo entender mejor. El controlador monitoriza los sensores de velocidad en todo momento. Lo que está verificando es algún tipo de desaceleración en las ruedas. Justo antes de que una rueda se bloquee, sufrirá una rápida desaceleración. Si se dejara sin chequear, la rueda pararía rápidamente (podría llevar al coche unos 5 segundos para parar un coche a 100 kilómetros por hora), pero una rueda que se bloquea pararía de girar en 1 segundo. El controlador ABS sabe que una desaceleración semejante es imposible, por lo que reduce la presión en ese freno hasta que ve una aceleración, y entonces aumenta la presión hasta que vuelve a ver la desaceleración. Puede hacer esto rápidamente antes de que el neumático cambie significativamente de velocidad.
El resultado es que el neumático disminuye la velocidad al mismo promedio que el coche, con los frenos manteniendo los neumáticos cerca del punto donde empezarán a bloquearse. Esto le da al sistema una potencia de frenado aumentada. Cuando el sistema ABS está en acción, notarás unas pulsaciones en el pedal del freno. Esto es el resultado de las continuas aperturas y cierres de las válvulas. Algunos sistemas ABS pueden hacer ciclos de hasta 15 segundos.
En la siguiente parte del artículo, veremos varios tipos de frenos antibloqueo y algunas preguntas que nos surgen de esta tecnología. Lo puedes ver pulsando aquí.