Puede que hayas oído las historias que se cuentan. El dispositivo electrónico tan útil y eficiente que muchos ya tenemos en nuestros coches llamado GPS, es considerado un peligro potencial a la hora de tener un accidente. No solamente se le está considerando un elemento de distracción (porque tenemos la mala costumbre de mirarlo cuando vamos conduciendo), sino que muchos conductores lo culpan a la hora de tener un choque al decir que lo han seguido al pie de la letra y haciendo que tomaran un camino equivocado. Esto no está pasando solo en un país en concreto, sino en muchos sitios donde se ha implantado este dispositivo. La navegación con GPS ya no es un accesorio lujoso, y cualquier persona puede obtener uno por una cantidad razonable de dinero.
Para hacernos una idea de lo que se utiliza en la actualidad este dispositivo GPS, aproximadamente un 15 por ciento de los coches que hay en Europa usan estos aparatos, y se calcula que un 10 por ciento de los vehículos que hay en Estados Unidos llevan algún tipo de sistema GPS. Para hacer un rápido repaso para ver como funciona este sistema, hay que decir que el GPS está formado por un grupo de satélites. Estos satélites se comunican con tu dispositivo de navegación para localizar tu posición, con un margen de hasta cien metros. Tu posición es entonces mapeada digitalmente y la información de navegación almacenada dentro de tu receptor GPS.
Una vez que el dispositivo sabe tu localización, es capaz de planear rutas de conducción para ti, sugerir caminos para evitar tráfico, encontrar una gasolinera cercana, un hotel u otras cosas. Según va creciendo el número de este tipo de dispositivos, hay un incremento de casos donde los usuarios se quejan de que les marcan el camino erróneamente. Se ha estimado que los dispositivos GPS han provocado más de 300 mil accidentes en el Reino unido. ¿Es cierto esto o es una exageración?
Veamos algunas de las razones del porque los conductores con dispositivos GPS tienen más riesgo de tener accidentes, ya sea porque están delegando más en lo que este tipo de aparatos les dice, o están ignorando tener sentido común al distraerse en marcha consultándolo el GPS. ¿Recuerdas el dicho “si tu amigo se tira a un pozo, te tirarías tu también”? Lo cierto es que se puede tener en cuenta cuando usas un dispositivo GPS. Si tu GPS te dice que te tires por un barranco, ¿tienes que hacerlo? Al ser los sistemas GPS ahora más comunes, si se ha notado una relación entre algunos accidentes y estos dispositivos. Aunque los motivos son variados, suele ser por un error humano.
Uno de los errores más comunes cuando se está usando un dispositivo GPS, es tener un exceso de confianza en lo preciso de que nuestro sistema de navegación es. Lo cierto es que estos aparatos cometen errores, aun siendo muy útiles. Esto ocurre por errores de comunicación entre los satélites o por mapas no actualizados o poco precisos. Incluso cuando los mapas están actualizados, alguna información de mapeado o navegación no tiene en cuenta ciertas carreteras o rutas. Con este tipo de error de software, la carretera que puede parecer el camino más corto entre dos puntos, podría no ser la ruta ideal. Si tu GPS no lo reconoce de esa manera, podría añadir la carretera a tu ruta.
Por estos factores, los conductores podrían encontrarse en un terreno poco seguro o en ciertos riesgos. No se puede tener una confianza ciega en tu GPS ya puede ser más difícil detectar uno de estos errores hasta que es demasiado tarde. Los accidentes puede ocurrir cuando los conductores atienden a las instrucciones de sus GPS demasiado literalmente. Por supuesto, las distracciones o prestar poca atención a la carretera sigue siendo el factor principal de los accidentes que tenemos. Lo podemos ver todos los días; gente hablando por su móviles, leyendo algo, buscando una emisora de radio, etc. El sistema GPS también se ha convertido en un motivo de distracción, por lo que cada vez más, se aconseja parar si tenemos que consultar algo en el GPS y así evitarnos un disgusto. Debemos recordar manejar estos dispositivos con sentido común.