El veinte por ciento de los accidentes están causados por una mala visibilidad. Unos parabrisas gastados o dañados pueden suponer un peligro, aunque muchas veces aguantemos con los mismos parabrisas más tiempo del que deberíamos. Si ya no consiguen limpiar la luna correctamente, no podrás ver lo que tienes delante adecuadamente y estás poniendo en peligro tu propia vida y la de otras personas.
Normalmente, unos parabrisas durarán de unos 12 a 18 meses a no ser que estén dañados. Si empiezan a esparcir el agua de lluvia en lugar de limpiarla, o deja partes de la luna sin tocar, entonces será momento de reemplazarlos inmediatamente. Una reparación de parabrisas no es lo más aconsejable y por lo que valen, la sustitución es lo más viable. Si están haciendo su trabajo como debe ser, aun así se deberían revisar de vez en cuando para encontrar señales de rotura o si están volviéndose quebradizos por los bordes.
La única cura para unos parabrisas gastados o rotos es su sustitución y se deben reemplazar ambos piezas. Se recomienda reemplazar toda la pieza del parabrisas y no solo la goma, ya que el daño abarca todo el elemento. Cuando compras unos parabrisas del tipo que sean, lo primero que hay que ver es si son compatibles con tu vehículo mirando el modelo y el año de fabricación. En el mismo envoltorio, podrás ver las instrucciones para hacer el cambio, y como podrás comprobar, es un método muy sencillo.
Daremos de todos modos, una guía rápida de cómo cambiar tus parabrisas asumiendo que tienes los adecuados para tu coche. No es mala idea tomar unas fotos con el móvil o con una cámara digital se tienes, para tomarlo como referencia y hacer la comparación en la tienda.
1 – Levanta el brazo del parabrisas separándolo de la luna. Retira la hoja movible del la parte fija empujando las pestañas de bloqueo hacia dentro. Esto puede variar dependiendo del modelo. De nuevo, es aconsejable mirar las instrucciones que nos vienen en el envoltorio de compra. Haz esto solo en uno de los parabrisas. Deja el otro sin quitar ya que te podrá servir como referencia.
2 – Coge la nueva hoja del parabrisas y asegúrate de que lo pones el la posición correcta para ser instalada. Si no estás seguro de que lo estás poniendo bien, mira el otro parabrisas para que te sirva de guía.
3 – Inserta la pieza en las ranuras donde anteriormente estaba el antiguo parabrisas. Básicamente es la acción contraria de lo que hiciste antes. Verifica que queda bien puesto al hacer un ‘clic’ y que queda como el segundo que todavía tienes que cambiar.
4 – Vuelve a bajar el brazo para que quede pegada de nuevo al parabrisas. Antes de cambiar el otro brazo del parabrisas, comprueba que al activarlo funciona bien y que limpia la luna correctamente. Si es así, repite todos los pasos con el siguiente parabrisas.