El coche arranca, se mueve y luego para. Como conductores, necesitamos tener control de todos estos movimientos como necesitamos el aire que respiramos. Si alguna vez has estado en un coche que no paraba, entonces habrás sentido el terror que un problema con los frenos puede causar. Independientemente de los frenos que tengas instalados en el coche, esperas de ellos que funcionen cuando pises el pedal del freno. Los frenos no pueden hablar - ¿o si pueden? Si no te distraes cuando vas conduciendo con la música o hablando con otros pasajeros, quizá podrías escuchar a tus frenos intentando decir que algo va mal. Los frenos tienen su propio lenguaje: chirrían, golpean y hacen muchos sonidos que nos pueden dar una pista de que algo está ocurriendo. Hay que escuchar atentamente a esos ruidos en lugar de ignorarlos. Pensar que esos sonidos van a desaparecer mágicamente no es la solución.
La manera más fácil que evitar problemas con los frenos es hacer un mantenimiento del vehículo de manera regular y estar atentos a cualquier cambio en su rendimiento. Al tener el sistema de frenado muchos componentes que se prolongan por todo el vehículo, hay un número de cosas que pueden ser el culpable de que los frenos no vayan bien. Digamos que a pesar de que estás cuidando el coche de una forma correcta, los frenos empiezan a fallar. ¿Qué peligros puedes tu y tus pasajeros correr y como nos prepararnos para estos problemas? ¿Qué puedes hacer si estás remolcando una caravana o una lancha y tienes problemas con los frenos? Lo primero es ver en un momento como funcionan y qué causa que fallen.
El sistema de frenado es algo que funciona a base de conexiones de varias piezas una detrás de otra. En los coches, el pedal de freno se conecta a los pistones, y los pistones a los frenos. Muchos coches modernos tienen los llamados frenos de discos y los frenos de tambor. Los frenos que funcionan bien, paran un vehículo usando la fricción. En este aspecto, son diferentes a otras piezas en el coche, las cuales tienen que estar lubricadas para funcionar correctamente. En los frenos delanteros, la fricción hace que pinzas y zapatas se activen frenando el coche.
Hay varios factores que pueden interferir con esta fricción y llevar a que los frenos tengan problemas. Un problema por ejemplo es que grasa o aceite del motor interfieran con la fricción y causen problemas a los frenos. Si hay una fuga, ya tenemos un problema que está ocasionando otro problema. Otro problema es el sobrecalentamiento. Cuando los frenos se calientan demasiado, el metal en los rotores de los frenos o tambores desarrollan algunos puntos débiles. Estos puntos resisten la fricción para parar el coche. Al no tener las zapatas algo a lo que agarrarse, no hay fricción. De forma consecutiva, la potencia de frenado se pierde. Si hay un sonido chirriante al frenar, es que puede que se estén desgastando, y ya sea hora de cambiar algunas piezas del sistema.
Hay mucha gente que utiliza los frenos de forma inadecuada pisándolos de forma compulsiva y cuando no hace falta. Esto realmente provoca un desgaste importante en el sistema de freno. Lo que hace es básicamente recalentar los frenos por un uso exagerado. Esto hace que se endurezcan las piezas que consiguen para el coche, y los materiales de frenado deben ser flexibles para poder tener un buen agarre al disco o tambor. Sabiendo todo esto ¿Qué peligros corremos si nos encontramos con un problema de frenos? ¿Qué podemos hacer pasa salir del problema si nuestros frenos nos hacen una mala pasada? Lo veremos en la siguiente parte del artículo, el cual puede ver pulsando aquí.