Aunque probablemente hayas oido hablar de ellos puede que no sepas muy bien como funcionan. Los simuladores para aprender a conducir son una poderosa herramienta y se están haciendo cada vez más populares entre instructores, fabricantes de juegos y otros sectores donde se están dando cuenta de su potencial. Los simuladores de conducción no se limitan solamente a los coches, sino que son muy útiles en entrenar a operarios para manejar autobuses, vehículos pesados, tractores, de emergencia, etc. Estas herramientas pueden simular una amplia variedad de situaciones al volante en un entorno seguro.
Al estar los resultados controlados, no hay posibilidad de riesgo para los conductores, pasajeros o vehículos. La seguridad es una prioridad importante para los conductores de los automóviles anteriormente mencionados porque se enfrentan a situaciones bastante diferentes a las de los conductores convencionales. Los simuladores de conducción pueden ponernos en escenarios que podría ser muy peligroso recrear en un entorno real.
Por otro lado, enseñar a este tipo de conductores de forma individual puede resultar bastante caro y llevar mucho tiempo. Gracias a las multiestaciones en los simuladores con controles centralizados, los instructores pueden entrenar a grupos grandes de conductores de una sola vez.
Otra ventaja importante de usar los simuladores, es que los investigadores pueden hacer estudios de simulaciones que no serían viables en la vida real, ya sea por el coste que podría suponer y la peligrosidad para los que la ejecutaran. Para poner un ejemplo, se hacen estudios sobre los efectos de distracciones del conductor al conducir, cuando utiliza un GPS, cambia la música, habla por el móvil, etc. Este tipo de estudios ayuda a reducir el número de accidentes y aumentar la seguridad si provocar posibles lesiones a los colaboradores.
Muchos países se están dando cuenta de la efectividad de estos simuladores de conducción como un buen método de enseñar a terceras personas. Se pueden utilizar como una herramienta de educación para enseñar técnicas de conducción que nos puede sacar de un apuro en situaciones comprometidas, como por ejemplo con hielo o el asfalto mojado.
Por supuesto, no debemos olvidarnos del apartado del entretenimiento ya que ciertos simuladores de conducción se usan estrictamente para usos lúdicos. Muchos juegos de carreras recientes que se pueden jugar con un volante y una pedalera conectadas a nuestro ordenador o consola de juego, hacen la conducción bastante real. Los entusiastas de estos tipos de juegos se sienten cada vez más atraídos por el realismo de las pistas y coches deportivos que se presentan. Se pueden simular escenarios que sería imposible experimentar de otro modo.