La investigación de las fuentes de combustibles biológicos – los biocombustibles – ha incluido de todo prácticamente de todo, desde grasa animal a astillas de maderas. Sin embargo, procesar la mayoría de estos combustibles no tradicionales no dan un promedio de energía realmente aceptable – la cantidad de energía de se consigue, no es mucho más de la energía utilizada para conseguirla. El coste también ha sido un problema: Las técnicas para extraer combustible de recursos vegetales y animales son actualmente muy caros, lo cual se reflejaría en las gasolineras. Los investigadores han dado unas buenas visiones de lo que se conoces como switchgrass, y se ha convertido en un buen candidato para ser una fuente de energía alternativa.
El switchgrass es una planta nativa de las américas. Crece rápidamente y de forma muy fácil en las planicies. Es una especie muy fuerte y resistente, y en algunos casos se considera muy invasiva (como una mala hierba). En unos estudios realizados hace algunos años en Estados Unidos, se descubrió que algunas especies de plantas dejadas por si solas, podían producir gran cantidad de biomasa – el material de la planta cosechada – dependiendo del terreno y el clima.
Estas “malas hierbas” son también resistentes a la sequía y no requieren demasiado fertilizante, y en algunos casos ninguno. Esto significa que se requiere menos combustible convencional para la producción de este material. Los tractores usados para extender el fertilizante necesitan gasolina o gasóleo, por lo que ya estamos gastando un tipo de energía para crear otro. Menos fertilizante y menos riego significan reducir la energía usada, y también nos lleva a un menor coste y menos emisiones de gases contaminantes.
El material básico para producir el combustible destilado es etanol de celulosa. Este combustible que es básicamente alcohol, es creado por un proceso químico al separar la celulosa – la estructura que construye las paredes de la planta. Una vez que la celulosa es separada en sus componentes más básicos, se le añade levadura y es fermentada en alcohol. Después de ser refinada, el etanol producido puede ser usado como combustible. Cuanta más celulosa disponible se pueda extraer de una planta, más valor tendrá como una fuente de etanol. Switchgrass tiene mucha celulosa. Casi un 70 por ciento de la planta está compuesto de carbohidratos complejos.
Se han hecho varios estudios e investigaciones con el switchgrass, desde su producción hasta su transporte para distribuir el etanol. Se descubrió que cada unidad de energía puesta en etanol celulósica producida del switchgrass, creaba diez veces más de salida. En contraste, la gasolina requiere más energía para ser producida que lo que tiene. También se vio que el etanol sacado del switchgrass, requiere un 70 por ciento menos de petróleo que lo que requiere producir gasolina.
Con todo esto, parece que la planta switchgrass es una buena alternativa para sustituir la que tenemos algún día. ¿Qué es lo que detiene la industria para empezar a utilizar este combustible ya mismo? El proceso de refinado parece sencillo, y de hecho lo es, relativamente hablando. Sin embargo, hacer etanol del switchgrass tiene algunos desafíos. En la siguiente parte del artículo los veremos. Lo puedes ver pulsando aquí.