La literatura en el género de la ciencia ficción tiene un buen número de predicciones para el futuro. Para poner un ejemplo, H.G. Wells describió una bomba atómica en 1914 en su libro “El salvamento de la civilización”. La novela de Julio Verne “De la tierra a la Luna” hablaba ya de viajes espaciales, incluso mencionando que el cohete de aluminio que transportaba a los tres hombres, tenía que ir a unos 11 kilómetros por segundo para poder despegar. En realidad, la velocidad de despegue que necesitó el primer cohete de aluminio llevando a tres pasajeros en 1969, fue de algo menos, pero con un margen pequeño considerando que Verne escribió el libro más de 100 años antes.
Los satélites, submarinos, la fertilización in Vitro, y otros, han sido predichos por muchos escritores de ciencia ficción décadas o incluso siglos antes de que fueran realizados, con más o menos acierto. Ahora hagámonos una pregunta, ¿Cómo será el tráfico dentro de 30 o 40 años?
Es muy posible que la visión de un futuro con un denso, conglomerado y complicado tráfico, tanto en carreteras como por el aire, se haga realidad tal como mostró Ray Bradbury en sus novelas (posiblemente en un futuro no muy lejano veamos coches voladores). Algunos estudios ya nos están diciendo que en el año 2042, la población global se incrementará un 50 por ciento. Esto significa que para esa fecha, seremos en el mundo, según estimaciones, unos nueve billones de personas. Esto se reflejará claramente en el tráfico de las ciudades de todo el mundo. No hace falta ser un genio para saber que el tráfico será algo complicado en un futuro inmediato, ya que en la actualidad empezamos a tener serios problemas.
Yendo un poco más lejos, ¿Cómo serán los taxis en el futuro? ¿Qué nos tienen preparado para este servicio de transporte tan utilizado en las ciudades? La infraestructura de transportes en las grandes ciudades tendrá igualmente problemas de tráfico, al igual que los coches particulares. Flotas y flotas de taxis, seguirán trabajando en un entorno cada vez más denso y lento. El transporte público, como los autobuses y los trenes, son muy importantes para llevar a la gente del punto A al punto B en áreas urbanas. También se verán afectadas por este incremento de personas y tráfico.
Los taxis y el transporte público tienen sus inconvenientes. Los taxis son coches después de todo, y lanzan dióxido de carbono al aire. El metro tiene paradas prescritas que muchas veces no nos vienen del todo bien, al contrario que los taxis, que nos pueden llevar a donde queramos. Es suficiente para hacernos pensar si hay algún tipo de solución para los dilemas que se nos presentan en un futuro no tan lejano.
En la siguiente parte del artículo, veremos una de las soluciones propuestas, el cual recibe el término de PRT (personal rapid transit) o tránsito rápido personal. Esta idea no es nueva como vamos a comprobar, y de alguna manera se está haciendo en algunos formatos en ciudades de todo el mundo. Para ver en qué consiste el PRT, pulsa aquí.