Siguiendo con nuestro artículo sobre la historia de las ambulancias, veremos el momento en que aparecieron las ambulancias con un servicio de hospital, que tanto se acerca a lo que conocemos hoy en día. La primera ambulancia que se conoce donde se daba un servicio médico parecido al de un hospital, fue en Estados Unidos en 1865, En Cincinnati. Fue pronto seguido por otros servicios, como por ejemplo en Nueva York, donde se inauguró un nuevo hospital en la parte baja de la ciudad, y se decidió utilizar vehículos para lleva a los pacientes más rápidamente y con unos cuidados médicos previos antes de ingresar. Estas ambulancias ya llevaban equipamiento médico, como por ejemplo jeringuillas, gomas para hacer lavados de estómago, morfina y brandy.
En este nuevo servicio se pensaba que la velocidad era esencial, por lo que al principio se mantenía a los caballos con los arneses puestos mientras se esperaba una llamada, aunque en poco tiempo se desarrollo unos arneses más cómodos y útiles para quitar y poner. Con este sistema, una de estas ambulancias podía salir del hospital solo treinta segundos después de recibir la llamada. El servicio comenzó a ganar mucha popularidad y creció mucho en los siguientes años. Al principio en las ambulancias iban médico y cirujanos, aunque más tarde se sustituyeron por estudiantes de medicina, donde se les ofrecía un salario por atender el servicio.

Este sistema de ambulancias se empezó a implantar en otros países, siendo Londres una de las primeras en tomar este modelo. De todos modos, en esta ciudad se hicieron algunas variaciones con respecto al modelo americano, sobre todo en el interior de la unidad móvil, donde eran más espaciosas y fáciles de limpiar y descontaminar. A finales del siglo 19, el automóvil estaba ya en desarrollo y se comenzaron a usar en paralelo a lo coches tirados por caballos. A principios del siglo 20 ya se empezaron a ver ambulancias motorizadas, que eran alimentadas por vapor, gasolina y electricidad. La primera ambulancia con motor fue puesta en marcha en Chicago gracias a una donación de hombres de negocios locales, y la segunda en la ciudad de Nueva York. Estas ambulancias eran más rápidas, más seguras para el paciente y la conducción era menos agitada.
La primera guerra mundial hizo un uso más extendido de las ambulancias de motor, sustituyendo a las ambulancias tiradas por caballos, lo cual supuso un rotundo éxito. En poco tiempo, los antiguos modelos con caballos fueron descartados y se implantó la idea de ambulancias movidas de forma mecánica. En estas ambulancias se introdujeron las tablillas de tracción, lo cual demostró ser efectivo en la recuperación de los pacientes con fracturas de piernas. Aparte de esto, se hicieron progresos en el equipamiento para mantener al paciente vivo. Como curiosidad, en esta época se utilizaban las ambulancias como coches fúnebres, y se les conocían como coches combinados.
En la segunda guerra mundial pasó algo parecido, y la necesidad de ambulancias era tan grande, que se llegaron a usar otros tipos de vehículos para hacer estas funciones (se llegaron a usar furgonetas para llevar a muchos heridos al mismo tiempo). Otros vehículos, incluidos civiles y de policía también se usaron para este propósito. Las ambulancias militares tuvieron un importante papel en esta guerra, y dieron pie para muchas mejoras en los demás tipos de ambulancia por todo el mundo.
Las ambulancias modernas de hoy en día suelen venir construidas de forma personalizada, al igual que el equipo médico que realiza el servicio. Las mejoras en las industrias médicas y de transporte, han tenido un fuerte impacto en la mejora de los servicios. Se han hecho mejoras en todos los sentidos, y se pude decir que los pacientes nunca han estado más seguros de camino al hospital. Aun así, hay que recordar que la evolución ha sido larga, y las ambulancias han sido ni mucho menos como las conocemos.