En el mes de Julio del año 2006, Bobby Cleveland siguió una larga tradición de conseguir un record de velocidad en tierra en los populares llanos de sal de Bonneville, en Estados Unidos. Este árido escenario es lo que queda de un antiguo lago salado tan grande como un estado. El lago se secó y toda el agua se evaporó, dejando unos grandes depósitos de sal. Lo que queda es una inmensa y blanca planicie de unos 20 mil acres. No fue hasta el año 1914 que estos llanos sirvieron para realizar la primera prueba de velocidad de un vehículo mecánico. El piloto Teddy Tezlaff consiguió el primer record de velocidad no oficial en estos llanos alcanzando los 226 kilómetros por hora, la cual es una velocidad increíble si tenemos en cuenta la fecha en la que se realizó.
Con el paso de los años, se han realizado muchas más pruebas y se han conseguido más records. En el año 2006, un coche con motor diesel conducido por el británico Andy Green, consiguió un espectacular record de 527 kilómetros por hora, rompiendo el anterior record en más de 160 kph. Estos llanos también han servido para alojar pruebas con vehículos menos convencionales, como por ejemplo records de velocidad con cortadores de césped. En esta prueba en particular, se consiguió poner el corta césped a la asombrosa velocidad de 128 kph.
También se están utilizando estos llanos para realizar convenciones. Algunas de las reuniones más conocidas han sido para hablar del calentamiento global, donde se han tomado acciones reales para su prevención. Como resultado, ingenieros en universidades y compañías nuevas están utilizando Bonneville como lugar de pruebas para comprobar la velocidad de nuevas máquinas que funcionan con combustibles alternativos. Basándonos en los records que se ha conseguido, parece que los coches del futuro no perderán parte de su velocidad a cambio de no contaminar tanto.
¿Cómo conseguiremos las velocidades actuales en el futuro? ¿Qué hará que los coches pueden desarrollar velocidades grandes? Lo cierto es que hay muchos grupos buscando como combinar bajas emisiones de gases con una buena velocidad. Mientras que la velocidad se mantiene como algo constante, ya que 100 kilómetros por hora en la actualidad serán iguales que 100 kph dentro de 50 años, parece que la fuente de esa potencia cambiará de productos derivados del petróleo, a la electricidad. En la actualidad, dos tecnologías eléctricas en desarrollo, nos están mostrando que se pueden alcanzar velocidades actuales. Son las baterías y el hidrógeno.
Una compañía ubicada en California llamada AC Propulsión, ya ha dado el primer paso en los coches deportivos donde todo funciona con electricidad, con su Tzero, creado en los años noventa. Lo que es interesante de este vehículo no es solo que todo funciona por medio de electricidad, sino que es muy rápido y eficiente. Aunque el Tzero no llegó a comercializarse, algunas de las tecnologías de la compañía encontraron una nueva vida en otros coches deportivos totalmente eléctricos, como es el caso del Tesla Roadster. Solo se construyeron tres Tzeros, pero los modelos existentes son capaces de conseguir una aceleración de cero a 100 kph es tan solo 3,5 segundos.
El mayor inconveniente de los coches eléctricos es simplemente que tienes que ser cargados cada cierto tiempo, y el proceso puede llevar varias horas. Esta es una clara ventaja de los coches tradicionales sobre los eléctricos. En un coche normal, recargar con gasolina o diesel solo lleva algunos minutos.
Un grupo de la universidad de Ohio tomó el reto de cargar un coche eléctrico cuando creo el BB1, un vehículo que funciona mediante varias baterías y que consiguió una velocidad de 561 kph en Bonneville en el año 2004. Sin embargo, para conseguir esta velocidad, las baterías se agotaron en solo noventa segundos. Por lo tanto, el BB1 se retiró y se puso en producción el BB2. Este segundo vehículo no consigue su potencia de electricidad almacenada en baterías. En lugar de eso, la electricidad que necesita lo consigue de hidrógeno condensado. El BB2 combina oxígeno e hidrógeno, el cual procede una corriente eléctrica directa. Como su predecesor, el BB2 tiene una gran potencia, con unos 700 caballos de potencia, aunque no necesita ser recargado.