Siguiendo con nuestro artículo sobre los taxímetros y como es su funcionamiento, veremos de una forma rápida como se suelen verificar de una manera estándar. Como se ha dicho anteriormente, los taxímetros calculan la tarifa que se nos cobrará cuando cojamos un taxi basándose en la duración y la distancia del viaje. Al ser usados estos dispositivos para propósito de negocios, solo pueden ser puestos en el mercado si han sido verificados acorde con las especificaciones de su peso y medidas. Aparte de esto y dependiendo del lugar, los taxímetros deben pasar por una verificación todos los años. Aunque puede haber variaciones en el método de verificación de taxímetros, suele consistir en dos fases. La primera fase ocurre en un laboratorio de pruebas y normalmente es realizado por el suministrador. La segunda fase ocurre cuando el taxímetro ya está instalado en el taxi, y es aplicado por el propio conductor o el dueño del taxi. Las verificaciones y comprobaciones posteriores de taxímetros instalados pueden ser realizadas en las propias instalaciones de la compañía de taxis o en otras localizaciones ya estipuladas.
Una de las ventajas de los taxímetros es que proveen de una medida muy precisa de cómo debe ser la tarifa. Sin embargo, eso no significa que no haya maneras para los taxistas de aprovecharse de los pasajeros. Mientras que la gran mayoría de los conductores de taxis son honrados con respecto a sus pasajeros, hay cierta desconfianza natural cuando se coge un taxi. No hace falta estar siempre desconfiando, aunque tampoco está de más estar hasta cierto punto en guardia en caso que nos encontremos con algún conductor de taxis con pocos escrúpulos. Un caso común de engaño en taxi es cuando el conductor toma el camino más largo para que la tarifa sea más alta. Mientra que algunas veces significa coger una ruta menos directa a nuestro destino, en algunos casos es conducir a los pasajeros dando círculos. Este tipo de engaño solo funciona con gente que no es familiar con la ciudad en la que están. Si estas viajando, es buena idea tener un mapa a mano y tener un conocimiento básico de la ruta más directa a donde quieres ir. Puedes incluso bajarte ciertas aplicaciones a tu teléfono móvil que calcula la ruta más directa a donde quieres ir y saber lo que te puede costar la tarifa.
Mientras que tomar el camino más largo es uno de los “trucos” que más se utiliza, los taxistas también se pueden aprovechar de los pasajeros añadiendo costes adicionales o cargando la tarifa a una que cuesta más dinero. Como se ha comentado en el anterior artículo, no todas las tarifas son iguales. Dependiendo desde donde cojamos el Taxi, la hora que sea, el trayecto que se tenga que hacer, los bultos que hay que cargar y varias variables más, el coste cambia bastante. No tenemos que saber el importe de cada una de estas tarifas, pero no está de más tener una ligera idea de los códigos de tarifas que utilizan en la ciudad y asegurarse que el conductor está utilizando la tarifa correcta.
Las tarifas deberían estar puestas en el mismo taxi. Si tienes la sospecha de que no te están aplicando la tarifa correcta, puedes pedir al taxista su información de licencia (la cual también tiene que estar puesta en el taxi) y denunciarlo a la comisión de taxis de esa ciudad. Los taxímetros usan medidas objetivas para proteger a los conductores y a los pasajeros. Mientras que prestes atención al taxímetro y conozcas tus derechos, no hay razón para preocuparse la próxima vez que cojas uno de estos vehículos y disfrutes del viaje – siempre que no esté diluviando y no encuentres uno.